Canción: Reflexión sobre los últimos minutos de vida de un suicida y el escape hacia la muerte

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Una profunda y rabiosa reflexión sobre los últimos minutos de vida de un enfermo en un hospital es lo que hace el mexicano Odin Krsna con su canción “Sábado en el IMSS”.

Los primeros segundos describen cláramente la situación del paciente en cuestión: “Antiséptico en mis narices, sangre en mi paladar, mi cuerpo es un bulto inmóvil, no se oye mi pensar”.

La estrofa siguiente habla del caos que hay afuera: “luz de neón en mis ojos, oigo a todos gritar, dos malditos aparatos me obligan a respirar”.

En el tercer apartado llega la definición, lo que quiere el paciente moribundo, luego de tanta lucha: “Éste dolor me consume y ellos quieren prolongar ésta terrible agonía de la que quiero escapar”.

Ahí ya se comienza a avizorar que la situación actual es la consecuencia de un intento de suicidio: “Dejen de inyectarme nada, déjenme de conectar, me ahogan en mi propia sangre, no me dejan acabar”.

Tras esto llegan las explicaciones: “Cuando bebí ese veneno para matar mi corazón, disolví mis intestinos en ácido sulfúrico. Y ahora que quiero a este mundo de imbéciles dejar, siguen inyectándome vida contra mi voluntad.
Esa misma gente que toda la vida me ignoró temen que los abandone, eso sí me da terror”.

En los últimos segundos llegan las palabras finales del suicida, quien lucha por lograr su objetivo, contra la voluntad de los doctores: “Guantes blancos ¿Quién les dijo que no me quiero morir? si amara ésta perra vida no me habría querido ir”.

La canción tiene 660 reproducciones en Youtube y el autor se la dedica a su padre “y a todos los que alguna vez han cuidado un enfermo en el hospital”.

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